ventrílocuos

El éxito llegó enseguida a sus carreras. Los teatros se peleaban por pagar su altísimo caché. Pero un día el número cambió y ningún programa de variedades volvió a contratarlos. Hasta ese momento era L. M. quien hablaba y el muñeco movía los labios; pero algo pasó que mutó la relación: el muñeco empezó a hablar y L. M. se limitaba a mover los labios. No se ofendan, les explicó un productor, pero a nadie le interesa lo que tiene que decir un muñeco.

7 comentarios to “ventrílocuos”

  1. Señorita Puri Says:

    Yo siempre he estado convencida de que José Luis Moreno practicaba sexo con sus muñecos. Me lo imagino con su pantalón de chándal bajado, y esa camisa tipo Los Soprano abierta mientras se lía con Macario, Monchito y Rockefeller.

  2. antonio Says:

    Pues a mí me hubiera gustado ver cómo el muñeco plegaba a LM en el camerino y lo metía en la caja.

    Mola.

  3. luis Says:

    Mola tu final, antonio. Podría venir después del comentario del agente.

  4. luis Says:

    del productor, sorry

  5. Lansky Says:

    Muy bueno el relato, y muy cierto: cuántos muñecos de ventrilocuos, especialmente en la política, se están dirigiendo a nosotros, Berlusconi incluso se parece físicamente a uno de eso malvados, con ese pelo pintado en su cabeza de madera…

  6. Almu Montero Says:

    ya te digo

  7. luis Says:

    Yo creo que Berlusconi es una campaña de publicidad de la nueva versión de la serie V.

    Bienvenido Lansky.

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