ventrílocuos
El éxito llegó enseguida a sus carreras. Los teatros se peleaban por pagar su altísimo caché. Pero un día el número cambió y ningún programa de variedades volvió a contratarlos. Hasta ese momento era L. M. quien hablaba y el muñeco movía los labios; pero algo pasó que mutó la relación: el muñeco empezó a hablar y L. M. se limitaba a mover los labios. No se ofendan, les explicó un productor, pero a nadie le interesa lo que tiene que decir un muñeco.
October 29th, 2009 at 2:50 pm
Yo siempre he estado convencida de que José Luis Moreno practicaba sexo con sus muñecos. Me lo imagino con su pantalón de chándal bajado, y esa camisa tipo Los Soprano abierta mientras se lía con Macario, Monchito y Rockefeller.
October 29th, 2009 at 8:22 pm
Pues a mí me hubiera gustado ver cómo el muñeco plegaba a LM en el camerino y lo metía en la caja.
Mola.
October 29th, 2009 at 8:24 pm
Mola tu final, antonio. Podría venir después del comentario del agente.
October 29th, 2009 at 8:24 pm
del productor, sorry
October 30th, 2009 at 11:29 am
Muy bueno el relato, y muy cierto: cuántos muñecos de ventrilocuos, especialmente en la política, se están dirigiendo a nosotros, Berlusconi incluso se parece físicamente a uno de eso malvados, con ese pelo pintado en su cabeza de madera…
October 30th, 2009 at 9:02 pm
ya te digo
October 30th, 2009 at 10:52 pm
Yo creo que Berlusconi es una campaña de publicidad de la nueva versión de la serie V.
Bienvenido Lansky.