tropezón
Thursday, February 25th, 2010Aquello no fue un tropiezo; aquello fue zambullirse de cabeza. Cayó con tanto ahínco que el suelo se lo agradeció convirtiéndose en barro, barrillo y arena movediza. Cuando la frente de L. M. fue a impactar contra el suelo, siguió hundiéndose. Y detrás fue la cabeza entera, luego la espalda y por fin sólo quedó de él el recuerdo de las plantas de sus pies.




