ventrílocuos
Thursday, October 29th, 2009El éxito llegó enseguida a sus carreras. Los teatros se peleaban por pagar su altísimo caché. Pero un día el número cambió y ningún programa de variedades volvió a contratarlos. Hasta ese momento era L. M. quien hablaba y el muñeco movía los labios; pero algo pasó que mutó la relación: el muñeco empezó a hablar y L. M. se limitaba a mover los labios. No se ofendan, les explicó un productor, pero a nadie le interesa lo que tiene que decir un muñeco.



