atardeceres
Sunday, September 27th, 2009Por una apuesta, L. M. se dejó crecer la uña del dedo índice derecho. A la semana parecía la de Paco de Lucía. Al mes, no sólo tenía el apéndice del virtuoso, sino que le había crecido la guitarra entera. Al medio año, de su dedo surgía la ciudad de Cádiz. Ahora pasa las tardes en un chiringuito con sus amigos, mientras disfrutan de una cervecita frente al atardecer argénteo de la Tacita de Plata.
(La culpa de esta entrada es de la Señorita Puri)




