cachete
Wednesday, January 28th, 2009Una mañana, L. M. se acercó a la maternidad donde había nacido. Quería conocer al médico que asistió su parto. Entró y se acercó al mostrador: preguntó por el ginecólogo que trataba a su madre. La sonrisa de la recepcionista le pidió que, por favor, tomara asiento en la sala de espera. Nueve meses más tarde, apareció en la salita un señor canoso con bata blanca. Quien sin mediar palabra le volvió a sacudir otro guantazo.



