Archive for August, 2008

amor carnal

Saturday, August 23rd, 2008

Kazán era un pastor alemán tan fiel como glotón, que daría su vida por dos cosas: L. M. y un buen pedazo de carne. Pero L. M. no soportaba ningún tipo de competencia; y quiso saber a cuál de los dos prefería. Ni corto ni perezoso ideó un experimento: se cubriría el brazo con filetes de pollo crudos y lo pondría frente a los colmillos de Kazán. Si no mordía, Kazán prefería el amor. Si mordía, prefería la carne.

conspiración calamar

Friday, August 22nd, 2008

Una tarde de agosto, mientras masticaba sentado bajo los soportales de la Plaza Mayor, percibió una verdad con ramificaciones universales: los calamares que dan en restaurantes japoneses y bocadillos madrileños no son calamares; son anillos de alien capturados por la NASA, con cuya venta financia el programa espacial.

futuros

Friday, August 22nd, 2008

“Lo más extraordinario que te puede pasar en tu vida es que existas. Nada es comparable a eso”, me dijo L. M. mientras desembarcábamos de la nave espacial que me traía del palacio de verano, situado en mi cráter privado en la cima Monte Olimpo, Marte, para completar el segundo ciclo de THRC, Tratamiento Hidrotermal para Recuperación Celular, que me garantizaría otros 350 años de vida.

amor par

Tuesday, August 19th, 2008

Yo nací dos veces. De dos madres diferentes. Tuve que ir a dos colegios, hacer dos actividades extraescolares distintas e, incluso, graduarme dos veces. Y las dos con notable alto. Fui dos chicos, educados y respetuosos, hasta que la adolescencia me convirtió en un bakala y un rastas. Tras unos años de desavenencias hormonales conmigo mismo conocí a las dos mujeres que marcarían mis vidas. Ana e Isabel. Dos matrimonios felices hasta que cada de una ellas descubrió la existencia de la otra. Ahora me enfrento a dos demandas por poligamia.

teclado

Monday, August 18th, 2008

L. M. es mendigo. Sus únicas posesiones son un carrito de la compra y media docena de bolsas de plástico llenas de harapos y otras baratijas. Las pocas pertenencias necesarias para malvivir en la calle. Su único lujo es un viejo teclado de ordenador. Un amasijo descolorido de teclas y plástico en el que todas las tardes se sienta a escribir una novela que, a falta de cable y disco duro, nadie leerá jamás.

amor silicio

Wednesday, August 13th, 2008

En el momento en que el ordenador central constató que la colisión de la nave de carga con el satélite sería fatal rompió todos los protocolos. Dejó de calcular trayectorias, gestionar recursos y programar consumos para dedicar toda su potencia de cálculo a conseguir que la tripulación se amara. Que capitana y copiloto se entregaran en un amor olímpico. Y cuando alcanzasen ese momento más alto, más fuerte, más rápido, hacer explotar la nave en mil pedazos luminosos.

herramientas

Tuesday, August 12th, 2008

Desde que uso las neuronas para atarme los zapatos nunca me equivoco de camino.

amor autista

Sunday, August 10th, 2008

Abre la boca y sepulta en ella mi miembro. Durante unos instantes temo que no voy a recuperarlo nunca. Cuando por fin vuelve a abrirla, lo que sale está arrugado, inerme. Muerto. Segundos después dirige su boca a la mía. Su lengua quiere mi lengua. Y, temeroso, me aparto veloz.

amor mosquito

Friday, August 8th, 2008

Dos mosquitos enamorados volaban cerca de mi cara una noche de verano. Justo en el momento en que sobrevolaban mi boca, inspiré. Y me tragué uno de los dos. Atragantado, carraspeé, di media vuelta y seguí durmiendo. Pero el mosquito que se quedó fuera perdió a su pareja. O, como él dice, “su razón para vivir”. Desde entonces. obstinado, se empecina en picarme la tripa para taladrarme el estómago y rescatar a su amada.

contraespía

Thursday, August 7th, 2008

Era un agente secreto tan malo que para evitar que sus enemigos conquistaran el mundo se unió a ellos.

el niño frasco

Monday, August 4th, 2008

L. M. nació en un frasco, envasado. Cuando la comadrona que atendía el parto vio salir la tapa, no podía imaginar que detrás venía un recipiente de cristal transparente envasado al vacío. Cual no sería su sorpresa al comprobar que, una vez extraído y lavado, el tarro contenía un niño sano de unos dos kilos y medio. Y que, sorpresa sobre sorpresa, el frasco, además, iba perfectamente etiquetado. Con sus reglamentarias lista de ingredientes y su fecha de caducidad.

gigantes

Sunday, August 3rd, 2008

El documental trataba sobre un historiador americano.
Un especialista en la Segunda Guerra Mundial que parecía haber demostrado que iban a ser tres las bombas que cayeran sobre Japón en 1945. Hiroshima. Nagasaki. Y Osaka. Como entonces los superbombarderos no tenían la autonomía que tienen hoy, las enviaron a Filipinas en tres barcos distintos. Pero a Manila sólo llegaron dos. El tercer barco se hundió en mitad del Pacífico, allí donde las fosas abisales. Tan buena debió ser la demostración que el historiador americano tuvo que exiliarse a Japón. Pero allí tampoco desistió. Consiguió levantar financiación para dos expediciones submarinas en busca de los restos del barco. La primera fracasó por que no contaba con un batiscafo lo suficientemente potente. La segunda tuvo más éxito y fue considerablemente más cara. Mucho más. Sobre todo por el potentísimo batiscafo, cedido temporalmente por la marina japonesa, capaz de bajar hasta más de 4.000 metros, con una autonomía de 18 horas. Una maravilla. Lanzan el batiscafo, que comienza a sumergirse. Plano corto del historiador, ilusionado. Las primeras imágenes son de 1.000 metros de profundidad. Planos azulados y una guía oscura. El tiempo corre, pero la emoción no decae. Se alcanzan los 2.000, los 3.000, los 4.500 metros. Ya estamos. El fondo es arenoso. Por encima de la línea del horizonte amenaza una masa negra. No hay vida alrededor. “La contaminación nuclear”, afirman a bordo del buque. “Bzzzzzzzzzz”, confirma el contador Geiger. El batiscafo sigue avanzando en línea recta. Un kilómetro. Dos. Hasta que llegamos a una grieta. Una gran grieta. El submarino empieza a descender. Vemos la pared rocosa. Hasta que llega al fondo. Una pasillo de unos 20 metros de ancho. Avanza por el pasillo. Vemos la pared rocosa. Sin vida. De pronto, el barco hundido. En superficie deciden parar la misión en ese momento. Llevaban consumidos más de la mitad del combustible. Al día siguiente vuelven a la carga. El Batiscafo cae al agua y ya estamos junto al buque hundido. Comienza a explorarlo. Trozos de metal roto. Paredes de acero abollado. Pero como no había vida, estaban limpias. Ajadas pero limpias. Como un esqueleto bien conservado. En eso se empiezan a escuchar ruidos. “Interferencias”, aclaran desde la superficie. Hay una brecha en el casco, de tamaño suficiente para que entre el batiscafo. Alguien sugiere que ya han consumido la mitad del depósito. Acuerdan echar un vistazo por dentro y salir enseguida. Pero una vez dentro no pueden dar la vuelta. Es demasiado estrecho. No hay marcha atrás. Hay que seguir avanzando hasta dar con una estancia o un ensanchamiento. Siguen avanzando por el pasillo metálico. Más ruidos. Siguen avanzando. Ahí esta, a un costado se puede ver la bomba. Está intacta. El contador Geiger no se dispara. No aumenta el nivel de radiación. Llegamos a una sala. Más ruido. Muy cerca. Algo ha sacudido el batiscafo. Arriba ya no dicen nada. Cuando el submarino consigue estabilizarse, la cámara enfoca a la puerta por la que había entrado. Estaba taponada por algo. El batiscafo se acerca. Es rojo. Es grande. Se mueve. Es un cangrejo gigante, de más de dos metros de ancho el torax. Varios metros más si contamos las patas. Se ha movido y ha dejado la puerta libre. Unos segundos. Hasta que entra otro cangrejo. Y otro. Y otro. La estancia se llena de cangrejos gigantes, mutados por la radiación. Ellos habían sido los causantes de la esterilidad del paisaje. Se lo habían comido todo. En ese momento se pierde la conexión. Se ha acabado el combustible.
El documental no aclaraba la reacción del Ministerio de la Marina de Japón.


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